Muchos días ocupa titulares. Todos los meses nos exige un desembolso. Y pese a ello, la factura de la luz no es algo con lo que la ciudadanía esté familiarizada. Por suerte, es fácil encontrar en la red vídeos y entradas de blogs donde se explican detalladamente los apartados de estas facturas para lograr entenderlas.
En mi vivienda, la comercializadora es Som Energia. Concretamente, con la tarifa 2.0TD, que ofrece una potencia de hasta 15 kW. En este caso la potencia contratada es de 5,75 kW tanto en periodo punta como valle. De aquí sale el primer importe de la factura que pagué en enero (correspondiente al consumo entre el 10 de diciembre y el 10 de enero), que sumaba un total de 85,61 €.
Pagué en concepto de potencia contratada 17,55 €. Este importe no depende del consumo que hagas en la vivienda; como bien se explica en el blog de la cooperativa, «se multiplica el precio de cada kW por los kW que tienes contratados. Como el precio de cada kW es anual, se divide el precio por 365 (o por 366, los años bisiestos) y se multiplica por el número de días a facturar».
El siguiente importe sí que es en concepto de la electricidad utilizada. En esta factura, ascendió a 66,95 €. El consumo mensual (de 32 días, con más exactitud) fue de 315 kWh, lo que da una media de 9,84 kWh/día. Antes de seguir desgranando la factura de la luz, me gustaría remarcar la coincidencia entre esta cifra 'oficial' y la pila de consumos calculada para una publicación anterior. Según los cálculos aproximativos siguiendo las indicaciones ofrecidas en el libro Energía sostenible. Sin malos humos, mi consumo diario en el hogar –es decir, sumando la calefacción y refrigeración, la luz y los electrodomésticos de la vivienda– es de 9,864 kWh/día. Hecho este apunte, continuamos.
El precio que se paga por la electricidad utilizada no depende solo del consumo, sino de las horas en qué se ha realizado. Así, tenemos tres períodos: punta (se paga más caro), valle (más barato) y llano (el resto). De los 315 kWh consumidos en mi caso, 51 fueron en período punta, 181 valle y 83 llano. Es decir, concentré el consumo en el período más barato.
Recordemos también cuáles son estos tres tramos horarios desde junio de 2021:
Otros conceptos que figuran en la factura son el impuesto de electricidad (0,38 €), el alquiler de contador (0,86 €) y el IVA (7,78 €).
Pasamos ahora a la electricidad utilizada. En mi caso, ya se concentra el consumo en las horas valle y es mucho más reducido en las punta, por lo que no hay mucho que 'rascar' por esa parte. Ahora bien, incluso por ahí se podría ahorrar si se mejorase la eficiencia energética de la vivienda, que tiene una calificación E (entre A y G), ya que el consumo de calefacción tiene un peso importante en el incremento de la factura. Si comparo con la factura del pasado marzo, el gasto diario fue de 5,93 kWh/día, frente a los 9,84 kWh/día de este diciembre-enero.
Teniendo en cuenta que paso el día fuera de casa y que cuando entro ya anochece (o incluso es de noche, depende de la época), revisar y cambiar las bombillas ayudaría también a abaratar el recibo. Como se indica en el libro Energía sostenible. Sin malos humos, «utilizando luces fluorescentes podemos lograr la misma iluminación reduciendo el consumo a una cuarta parte y, en el caso de utilizar bombillas de led, se puede lograr un consumo siete veces menor que con la bombilla tradicional».
Otra cosa que podría –y debo– hacer ya es reducir el uso permanente de electricidad que comportan algunos electrodomésticos y dispositivos electrónicos. Tengo la televisión, el teléfono fijo y el router conectados a una regleta con interruptor; me queda apagarla cuando no estoy en casa, que además coincide con el período llano y punta (es decir, cuando más se paga).
Imagen de cabecera: Foto de Sharon McCutcheon en Unsplash
Comentarios
Publicar un comentario